lunes, 19 de abril de 2010

Un libro especial


Un día soleado, miro desolado por la ventana cómo los chicos se divierten en la plaza jugando a fútbol o juegan haciendo una guerra de globos de agua, mientras tanto, yo estoy solo en mi casa en mi silla de ruedas, sin ganas de nada. Mi nombre es Sergio, tengo doce años y estoy en sillas de ruedas después del accidente, dicen que quizás me pueda recuperar algún día, pero yo no lo creo, esta mañana me ha visitado mi tío Pablo y me ha regalado un libro. Como ya he terminado de desayunar y no tengo nada que hacer, supongo que me leeré el libro.
-¡Han secuestrado a la princesa¡- dijo el pregonero.
-Han secuestrado a mi hija, llamad al conde y a su mejor caballero, él transmitirá calma, y su caballero la encontrará y la salvará.
El caballero cabalgó día y noche hacia el valle del maligno. El caballero David, alto, fuerte, hermoso y el mejor combatiente del reino de ‘’Los Altos’’, capaz de matar a un dragón con sus propias manos, no fue capaz de salvar a la princesa, muchos otros lo intentaron, pero sin suerte alguna y ya solo quedaba un valiente. Pero un chico, granjero, enclenque, huérfano y muy pequeño llamado Arturo se aventuro en su búsqueda sin que nadie lo supiese. Nadie le quería porque por su culpa no eran la ciudad más alta de todo el reino ya que él era la persona más pequeña de todo el reino. Llegó al castillo del maligno y entró por una pequeña apertura por la que solo podía entrar él, y gracias a su pequeña estatura pasó desapercibido. Llegó al cuarto donde tenían a la princesa y la rescató, pero no acabó todo. Arturo plantó frente a un dragón gigante para proteger a la princesa, y después de la gran batalla, los dos cayeron. Arturo le dijo a la princesa:
-A veces los más inesperados y sobrevalorados son los que hacen las cosas más grandes e importantes.
Y de esta forma, el pequeño Arturo salvó a la princesa, dando su vida por ella.
Sergio, al terminar de leer el libro, se fue a beber un refresco con otro ánimo, más feliz, con ganas de empezar un nuevo día, quizás fuese porque ahora tiene esperanzas de volver a caminar.
Actualmente, Sergio tiene veinticinco años, y mañana juega contra el Sevilla para ser campeón de liga de fútbol profesional. A veces los libros son más que palabras.

Autor: Rubén Rodríguez Jiménez 2ºB