
Lo que al principio empezó como una obligación en el colegio, ha acabado siendo una afición que comenzó cuando yo me empeñé en que mis padres me compraran un libro de miedo, a lo cual se negaban.
Al final conseguí que me lo compraran y así comenzó mi afición a la lectura, que continuó el día que acompañé a mi primo a la biblioteca, siendo muy pequeña. Cuando íbamos de camino a la biblioteca estaba intrigada por saber qué era aquel, para mí, desconocido lugar.
Mi primo me iba contando algunas cosas de la biblioteca y yo cada vez empezaba a estar más intrigada, y nerviosa por llegar.
Cuando llegué me quedé fascinada de ver tantos libros a mi disposición.
Me entraron ganas de leerlos todos en un mismo día, pero llegó la hora de irse, y aunque me costó, mi primo prometió volver a llevarme otro día. Fue una experiencia inolvidable para mí.
Y desde ese día cada vez que iba a casa de mi abuela y estaba mi primo me llevaba a la biblioteca.
Autora: Irene Medina Jaraba 4ºB
