lunes, 19 de abril de 2010

El retrato


Todavía me dolía la cabeza. La luz del fluorescente no hacía más que agravar mi dolencia, el ruido de tránsito por pasillos me hizo suponer que estaba en un lugar público, y ese olor a medicina que se me metía por dentro.
Poco a poco fui recuperando la consciencia, o eso creo, no recordaba mucho de lo que había sucedido pero sospechaba que algo grave había pasado.

Estaba en una cama con un pijama, en una habitación con ruidos muy extraños, lamentos y voces, supuse entonces que me encontraba en un hospital, uffff, ¡cómo me dolía la cabeza!, fui a coger el móvil cuando noté que no estaba, en la habitación no había prácticamente nada, de repente entró un enfermero - ¿qué tal Jorge? ¿te encuentras mejor? – Aquello no me gustaba nada, recordé entonces a mis hijos. ¿Tenía hijos? Claro… no puedo recordar sus nombres, …sí, Sandro y María. A duras penas podía recordar sus caras ¿y mi mujer? ¿Dónde estaba mi mujer?

Me he dormido de nuevo. Creo que unas cuatro horas; ya es de noche; el ruido de un maldito partido de fútbol me ha despertado. La cabeza me va a estallar, poco a poco recuerdo la cara de mi mujer, creo que me he hecho mis necesidades encima.

Otra vez es de día, no sé cómo transcurre el tiempo, creo que conozco a ese señor tan afable, creo que es mi padre. ¿Qué hace aquí?, hace dos años que no lo veo, nos peleamos unas navidades y desde entonces ni nos llamamos, desde que murió mi madre no ha sido el mismo, su vida transcurre inanimada. Intento hablar, pero no puedo.Me duele mucho la cabeza y tengo la garganta seca, no puedo hablar, no me salen las palabras.

Ya no está mi padre, creo que le vi llorar en algún momento, voy a levantarme a dar una vuelta. ¿Qué narices pasa? ¿no siento mi cuerpo? ¡que alguien me ayude!. Nadie me escucha ¡Papa! ¿qué ha pasado? ¿Qué hace la foto de mi mujer? Encima de la mesilla, ¿Por qué hay flores en su entorno? A ella le gustan las rosas blancas, aunque estas son rojas.

Otra vez es de noche, recuerdo una pelea en el coche, los niños gritaban en los asientos traseros. ¡los niños! NOOOOOOOOOOO.

La cabeza me va a explotar creo que voy dándome cuenta qué está pasando, y no me gusta. Se escuchan voces y lamentos, el ruido del concurso de la tele hace que me entre sueño de nuevo, esta vez no quiero despertar.

Autor: Angus Young