
Martes por la tarde, me dirigía como de costumbre al polideportivo para entrar a la gimnasia rítmica, hoy tocaban felicitaciones por parte de la profesora por nuestra actuación el sábado. Tras esto comenzamos el calentamiento y después a preparar los bailes para la siguiente fase. Bailamos todas y todo salió a pedir de boca. Finalizamos la clase, como siempre hasta el jueves. En el vestuario mientras me cambiaba pensaba en mi sueño, me veía entrando al tapiz y a millones de personas en las gradas, me veía siendo una de las mejores gimnastas del mundo, subiendo al pódium como primera clasificada a nivel mundial... Hasta que llegó mi compañera María y me dijo: "En qué pensabas, Maribel", se lo dije, y ella ocultaba su risa ante mi sueño. Ante esta forma de actuar me sentí como si fuera más pequeña que ella y salí corriendo. En el camino pensaba si era algo imposible de realizar, empezaba a dudar de mí y se me llenaban los ojos de lágrimas.
Llegué a mi casa y vi a mi madre un poco preocupada, la tranquilicé. Cené, di las buenas noches y me acosté. Comencé a leer un libro titulado "Mi sueño". Terminé de leer y eran las dos de la madrugada. Me quedé sumida en un profundo sueño.
Eran las siete, me levanté y desayuné. Cogí la mochila y fui al colegio. Nada más llegar, vi que todo el mundo me miraba riéndose, dirigí la vista hacia María y allí estaba contándole a todo el mundo mi meta, mi sueño. Paula, mi mejor amiga, se acercó y me dijo que no le parecía bien lo que estaba haciendo María. Sonó el timbre para que nos marcháramos.
Llegué a mi casa y mi madre me dijo: "Tienes a tu entrenadora al teléfono". Tras media hora de conversación finalicé dándole las gracias. Mi madre me preguntó sobre la conversación y le contesté eufórica:
!Quieren que vaya a competir a nivel mundial! Salté de alegría y estaba muy emocionada. Preparé la maleta y cogimos un avión rumbo a Madrid.
Me tuve que ir vivir allí, debido a que tenía que entrenar todos los días dos horas. Encontramos un piso cerca del polideportivo y empecé mi primer día. Estaba un poco nerviosa porque no sabía cómo era aquello. Hablé con mi nueva entrenadora y me presentó a mis compañeras. Calentamos y me prepararon para la competición. Al finalizar me despedí de todas y me marché a mi casa. Hablé con todos sobre mi primer día y ellos se alegraron mucho. Cené y como estaba muy cansada me acosté.
Me desvelé, y me puse a pensar en todo lo que había sucedido en Córdoba, lo de María, la risa de mis compañeros... Pero me volví a dormir.
Escuche una extraña voz que me decía: ! Maribel, levanta que vas a llegar tarde al colegio! Me levanté sobresaltada y preguntando por Madrid, por mi competición... Mi madre me miró extrañada.
Me di cuenta que todo había sido un sueño producido por el libro que leí.
Era por la tarde y llegué a la gimnasia. Mire a María y le dije:" Puede que mi sueño no se cumpla, pero lucharé para conseguirlo".
Ella me miró con superioridad y se marchó.
Al día siguiente se lo conté a Paula y me dijo que había hecho bien en decírselo.
Esto es un sueño para mí y haré lo que sea para que se cumpla, pues todo es posible si te lo propones.
Los libros pueden llegar a ser tus mejores amigos. A mí me han demostrado que cualquier cosa, por muy difícil que sea puede llegar hacerse realidad.
Autora: Maribel Arribas Ortega 2ºB
