lunes, 19 de abril de 2010

Cambio de vida


Mi historia comienza un día en el que conocí a Domo, era un chico dos años menor que yo, de hecho estaba en mi clase pero nunca me había percatado de su presencia, siempre estaba en su mundo, no era un empollón pero tampoco le iban mal los estudios. Un día lo oí reír a carcajadas en el cambio de clase, me acerqué a él con actitud chulesca, (algo típico en mí por aquel tiempo), le dije:-“¿tú de que te ríes?, El chaval paró de reír, me miró con cara de miedo y me dijo:-¡No me hagas nada!
Os preguntaréis por qué me tenía miedo, os explico. Me llamo Cholo, bueno mi verdadero nombre es Antonio José, pero ya nadie me suele llamar así, para todos soy “el Cholo”. Era el típico macarrilla que siempre armaba bronca, mi frase favorita era: “Toma, cabezazo en el pecho”. De vez en cuando me fumaba un porrillo pero solo para liberarme de las tensiones que tenía por las discusiones que había en mi casa, tanta discusión me volvía loco, me bajaba a la calle y poco a poco sin darme cuenta me fui metiendo en el mundillo macarra.
Bueno, vuelvo a mi colega Domo, me explicó que se reía porque estaba leyendo un libro de humor. Me dijo: -¿Quieres que te lo pase mañana, ya me lo habré leído? -Vale, si está bien me lo pasas, le contesté.
Al día siguiente, cuando llegué a mi casa comencé a leerlo, sin darme cuenta me reí más que en toda mi vida, el tiempo se me pasó volando, cuando mi madre me llamó para cenar me di cuenta que la tarde se me había pasado en un plis plas. Me lo había pasado bien y no tuve que salir a la calle, ni fumarme ningún porro, ni nada de todo eso, para pasármelo bien. Al día siguiente le dije que si tenía más libros de este tipo y me dijo: -Claro, tengo muchos más en mi casa.
Al cabo de un mes había leído casi más que en toda mi vida, diez libros de humor. Me fui interesando por otros tipos de libros y Domo ya no tenía tantos, entonces me sugirió ir a un sitio, la BIBLIOTECA, un lugar desconocido para mí hasta entonces. En ella descubrí mundos nuevos y diferentes, sin darme cuenta había cambiado mi tipo de vida, mis amigos lo notaron, les comenté que era porque leía y que era divertido, ellos dijeron que era un rollo; pero no desistí, me llevé unos cuantos libros a la plaza y ellos también se lo pasaron bien, ahora somos socios de la biblioteca. La lectura es una puerta a otros mundos.

Autor: Joaquín González Godoy 1ºA