
Allí se encontraba,en aquel reino en el que algunos decían que estaba maldecido,otros que era el reino de los muertos,por eso,nadie,absolutamente nadie,se atrevió a entrar para conseguir el libro Sagrado.Se decía que el libro era la fuente de la juventud,y mucha gente lo quería,pero nadie se atrevía...hasta que apareció un chico de cuerpo escuálido,con el pelo rojizo,bajito,y solitario,que decidió pedirle permiso al rey para poder entrar en el reino sin nombre.
El rey,dubitativo,decidió darle el permiso,pero le dijo,que él,no se hacía cargo si fallecía en el intento.
El 23 de Julio,a las 18:00,decidió embarcarse en esta nueva aventura,en la que sabía que viviría para siempre,o moriría...
Después de despedirse de todos sus amigos y familiares,desenvainó su espada,se armó su escudo,se colocó su casco,y empezó a caminar por el frío y oscuro valle que daba la salida hacia el reino sin nombre.
El 24 de Julio,tras un día sin nadie a su alrededor,derrotó a un pequeño minotauro que llevaba acechándole desde que comenzó el viaje.
Tras varios días andando y durmiendo en aquel valle,llegó a el reino que nadie jamás había visitado.Muy floreado y con grandes árboles,allí se contemplaba el libro Sagrado,con varios guardianes alados custodiándolo.
Se abalanzó,y tras varias horas de lucha,el joven consiguió aquel libro que tanto había costado.
Decidió no abrirlo hasta llegar a su pueblo.Allí,se lo otorgó al Rey,que procedió a la apertura de ello,así contemplando su contenido,que solo él,y el joven,observarían y guardarían en secreto lo que en él ponía...
Varios años después,este libro fue pasando de generación en generación,hasta que ha llegado a la actualidad,o eso se cree,puesto que nadie sabe nada de él,ni de aquel joven y el Rey...
Autor: Sergio Martínez Jordán 3ºB
