miércoles, 21 de abril de 2010

MI AVENTURA CON LOS LIBROS: EL LIBRO DEL GRAN ÁRBOL.



A Pablo se le veía ansioso y a la misma vez ilusionado por llegar al pueblo de sus abuelos, ese pueblo que tanto añoraba, ese pueblo lleno de secretos y enigmas como el que descubrió hace unos años atrás...
Cuando Pablo solo tenía diez años, sus padres decidieron alquilar una casa rural en medio del campo, al principio la sensación era de ser muy acogedora pero cuanto más y más pasaba el tiempo eso se esfumó para convertirse en misterio e intriga, algo rarísimo y que nunca había percibido en ningún otro lugar. Sentía como si esa casa escondiese algún secreto aún no descubierto.
Era tan extraño lo que a él le ocurría que decidió contárselo a Clara, su hermanita pequeña de tan solo seis años, y con la que se llevaba muy bien a pesar de la diferencia de edad. Para su sorpresa él no era el único que percibía esa extraña sensación así que decidieron explorar la casa para ver si descubrían algo anormal. Al primer lugar que decidieron ir fue el enorme jardín trasero de la casita. Una vez estuvieron allí hubo algo que les sorprendió, un árbol tan alto que superaba el tejado y que sus raíces sobre salían de la tierra haciendo de su alrededor un prueba difícil de pasar. Pero no eran sus dimensiones lo sorprendente de aquel enorme árbol, sino aquella casita de madera que se encontraba entre sus rama y que hacía del lugar una imagen salida de un cuento de hadas.
Cuando los niños vieron dicha casa del árbol, no esperaron ni un minuto para echar a correr y escalar por el grueso tronco para llegar a ella, y al fin poder ver lo que se sentía en ese lugar lleno de fantasía salido de un cuento. Una vez allí Clara y Pablo se quedaron alucinados al ver la decoración del interior de la casita,con dibujos de hadas, duendes, y otros seres fantásticos dibujados en las paredes de madera. Pero a pesar de todo eso los que más les llamó la atención era el libro que se encontraba en el suelo tirado, un libro de aspecto antiguo y que estaba lleno de polvo. Entonces Pablo lo cogió, lo abrió y vio en la primera página una imagen de unas hadas bailando al son de una canción, y sin esperarlo aquellas pequeñas criaturas empezaron a moverse hasta tal punto que salieron del libro y comenzaron a bailar en el aire al son de una melodía que era producida al movimiento de las alas de dichas criaturas fantásticas.
Al momento, Clara empezó a bailar con los delicados seres mágicos que cada vez empezaron a avivarse más y más. Esto hizo que el tiempo se detuviese y que los niños bailasen con esos seres fantásticos durante horas, creando un mundo en el que nadie podría interrumpir esa felicidad creada por la imaginación y fantasía de unos niños inocentes que en lo único que pensaban era disfrutar.


*FIN*

Autora: María García Jurado 4ºA