
Esto era un príncipe que no sabía ni leer ni escribir y nunca había ido a la escuela, porque no quería, (aunque no aprendía lo mismo en clase que en el colegio) quería aprender más en su casa que en el colegio. Además, faltaba todos los días al colegio en su propio castillo y dijo al final:
-No quiero ver más libros. Mandó tirar casi todos los libros de la ciudad a las afueras del reino.
Pasaron muchos meses y un día paseando por la calle vio a un huérfano que tenia un cartel, no sabía qué ponía. Se quedó pensando y le dijo al huérfano: dime lo que pone ahí, el huérfano lo dijo con sus propias palabras… el príncipe no le entendió nada pues hablaba otra lengua, mandó a unos de sus súbditos a que le viniera a leer el cartel y traducirle, pero nadie sabía leer ni traducir, porque había eliminado los libros de su reino y de la ciudad, fue donde su padre y como hablaba un poco mal le dijo:
-Papa, dime porque hemos quitado todos los libros de este reino y de la ciudad.
-Hijo mío ¿vos no me dijisteis que eliminara todos los libros de este reino?
El hijo dijo:
-Es verdad, padre ¿Dónde lo puedo encontrar?
-Fuera de la ciudad y corre antes de que los quemen –contestó el padre.
E l príncipe fue a galope con su caballo, cuando se encontró fuera de la ciudad buscó y buscó…hasta que por fin vio algo, pero encima de los libros, estaban los enemigos de su padre, entonces pensó: me quedaré un rato aquí esperando a que se fueran.Esperó, esperó y esperó, hasta que por fin se fueron, se quedó muy alegre al ver los libros que antes no le gustaban, abrió un libro y vio que no ponía nada, vio otro libro, tampoco ponía nada.
Al regresar a su reino, le dijo a su padre:
-Papá, dime porque no he visto nada en los libros.
El padre le contesto:
-Seguramente es porque, como tú no has visto un libro del principio al final te pasa esto:
Que tienes que pasar una pagina y verlo e imaginarte todo eso.
El rey, el príncipe y sus súbditos fueron a las afueras de la ciudad. Abrió el libro, pasó la primera pagina y lo vio, entonces desde ese momento mandó a que cogieran todos los libros y se lo entregaran a su dueño. El príncipe volvió al colegio y esta vez sin faltar ningún día,por cierto, la pancarta que ponía por la calle del huérfano era:
¨sin libros no sabemos ni leer ni escribir ni ,por supuesto, hablar bien¨.
FIN
Autor: Jaime 6ºB
