
No me lo explicaba, pero así seguía todo… pasaban los minutos, las horas, los días, los meses… parecía no haber pasado nada de lo ocurrido, todo el mundo seguía igual.
Yo creía que aquel hecho nos había marcado a todos, pero se ve que una vez más me equivoqué. El tiempo transcurría con normalidad, los días eran tranquilos y calurosos. Todos los días amanecía temprano, con un sol que parecía alumbrar todo el universo… Pero a pesar de ello, las calles estaban desiertas, no había ni un alma en la plaza, ni siquiera uno de los pequeños chicos que solía estar correteando por la larga calzada detrás de su pelota, ni siquiera aquellas niñas que se tiraban horas jugando a la comba y a los cromos junto a la fuente, tampoco junto a ésta se encontraban las palomas que revoloteaban por allí, las que siempre solían estar al lado de aquella anciana la cual leas echaba de comer todos los días. Pero ¿dónde se encontraba todo el mundo? ¿Dónde estaban los coches que colapsaban el tráfico todos los días en la autopista? ¿Dónde estaban las personas que trabajaban en aquellas fábricas que contaminaban tanto? Todo había desaparecido. La gente se encontraba en sus casas, todas ellas desordenadas, mientras que las personas se encontraban en sus camas, durmiendo sin apenas fuerzas para poder levantarse. Fuera de ellas, en el exterior, había como una gran polvareda que cubría todo el ambiente, apenas se podía abrir los ojos. Pero ¿Qué estaba ocurriendo? ¿De qué se trataba semejante problema? Durante los tres meses de verano estuvo así, hasta que llegó el invierno. Los científicos empezaron a investigar este extraño caso. Fueron muchas las pruebas que hicieron… pero por más que querían no encontraban la respuesta. Queridos lectores, supongo que ya mucho de vosotros estaréis especulando sobre lo que pasó realmente. Es muy sencillo, en vez de deciros todas la complicaciones que están ocurriendo actualmente sobre el cambio climático (lluvia ácida, deshielo de los polos…) he hecho esta historia.
En la cual, en verano todos los gases producidos en la atmósfera adormecerían a la población, y solo en invierno con las lluvias se reduciría esta gran contaminación. Pero suerte que todo esto es solo algo inventado, pero ¿Quién dice que no se puede producir?
Aparte de decir todo esto, quería deciros también el final de esta historia y es que, la población seguía igual, contaminando hasta más no poder, mandando dióxido de carbono constantemente a la atmosfera. ¿Y sabéis lo que realmente ocurrió?
TODO DESAPARECIÓ Y LA VIDA TERMINÓ.
Espero que en nuestro propio mundo no ocurra semejante locura.
Autora: Eva Mª Polo Horcas 3ºB
