
¡Corred, corred! ¿Estáis listos ya? ¡Que viene, que viene! ¿Por dónde nos quedamos ayer? No sé, él nos lo recordará, siempre lo hace…
Tan pronto como salieron del autobús, Martín, Claudia y Paula empezaron a sentirse algo extraños. Quizás simplemente fuera el fuerte viento que soplaba en aquella fría noche de invierno.
Una vez dentro de casa, Martín subió al desván con la esperanza de encontrar un libro que les hacía falta para su trabajo de ciencias. Mientras buscaba en la penumbra aquel viejo y valioso libro, se escuchó un fuerte ruido. Provenía de una pequeña puerta situada al final del desván. Era extraño porque tras haber vivido allí durante tres años, era la primera vez que se percataba de esa puerta. Se aproximó lenta y cautelosamente hacia ella. Cuanto más cerca estaba, más rápido le latía el corazón. Sus pulsaciones se podían escuchar perfectamente en aquel silencio que reinaba en todo el desván. Ya estaba casi al lado de la puerta, así que alargó la mano para girar el pomo. Mientras lo giraba una serie de preguntas le vinieron a la cabeza: “¿qué habrá detrás de esta puerta?”, “¿Por qué no la he visto en todo este tiempo?” “¿Y ese ruido?”. De repente, cuando estaba a punto de abrirla, alguien le tocó la espalda y sin poderlo evitar, se le escapó un grito aterrador. “Tranquilo Martín, soy Claudia. Al ver que tardabas tanto, Paula me dijo que subiera a ayudarte. ¿Qué te ha pasado? ¿A qué viene ese grito?” Martín le contó lo sucedido y decidieron avisar a Claudia. Una vez estaban los tres juntos…
¡Noooo! ¡No te vayas! ¿Qué va a pasar con nosotros? Puff, esto de depender de él para saber lo que pasará... Siempre nos deja en un punto importante de la historia. Pero bueno, es nuestro destino como personajes.
Autora: ELENA SÁNCHEZ LEDESMA
