
Érase una vez un gracioso, simpático y peculiar libro que vivía en una pequeña ciudad al sur de Librelandia. Era tan simpático que era amigo de todos los libros. Yo lo llegué a conocer, era encantador, a mí cuando me vió por primera vez sin conocerme me preguntó que si me podía contar un cuento, yo boquiabierta le dije:
Por supuesto…
Aquí empieza:
Érase una vez un niño de Sueñilandia que le encantaba jugar al fútbol, pero sus padres no podían comprarle un balón ya que se habían quedado parados por la crisis. El sueño de este muchacho era tener algún día un balón, y algún día poder jugar con su balón.
Los días pasaban y este niño cada vez se sentía más triste; no se cumplía su sueño. El niño dejó de estudiar, empezó a comportarse muy mal,. los padres no entendían lo que le pasaba, estaban muy preocupados.
Un día en vísperas de Navidad los padres decidieron emplear el dinero que le daba la parroquia en décimos de lotería, para probar suerte por si les tocaba algo de dinero y así poder comprarle el balón a su hijo y se pusiera contento.
Mira por dónde les tocó el primer premio. Ellos no se lo creían. Cuando fueron a recoger el premio, lo primero que hicieron fue ir a la tienda de deporte y le compraron un balón de fútbol.
Cuando llegaron a su casa y el muchacho vió el balón se emocionó y desde entonces el muchacho volvió a ser como al principio.
Como le sobró dinero del premio que les tocó en el décimo de la lotería se compraron un piso nuevo. Estaban tan contentos, tan contentos que ni se lo creían.
Desde entonces todo fue muy bien en esta familia y sus padres encontraron un trabajo.
Autora:María Merchán Pérez 1º A
